Ir al contenido principal

Pasas por Quilpué

 Revisión  de la Publicación “Pasas por Quilpué. Recorriendo su historia”

 Por Juan Bragassi H.

Texto publicado en el año 2009, en formato de libro- catálogo (tamaño oficio), fue realizado por el Centro Cultural Comuna Memoria, con financiamiento del FONDART regional del entonces Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Con ciento veintinueve  páginas, una atractiva diagramación y un


abundante material fotográfico, este impreso contiene un total de siete trabajos de investigación de distintos autores, los que están presentados en capítulos, donde se entrega al lector, antecedentes relevantes sobre la geografía, flora y fauna de la comuna; la presencia de asentamientos indígenas, a través del estudio de los restos arqueológicos tacitas; la actividad de extractiva aurífera realizada en el sector; los primeros propietarios de la tierra y el proceso de poblamiento del territorio; la cultura, las festividades populares y las tradiciones; la vida política, a través de ciertos hitos históricos locales y nacionales.

Podemos considerar esta publicación, como una prolongación de anteriores estudios historiográficos, realizados en relación a Quilpué, pero con un prisma – si se quiere - revisionista, en relación a la incorporación de nuevos antecedentes y al ejercicio de un modelo metodológico de investigación, relacionado con las ciencias sociales.

Capítulo I: Contexto geográfico de María , Pablo y Guido  Mastrantonio (los “mastrantonios ges”)[1]. En este trabajo, los autores hacen una interesante revisión, sobre el origen del nombre de la ciudad y sus  posibles significados; continuando con una descripción del paisaje de la comuna, aspectos de su geografía, clima, de las especies vegetales y la fauna nativa, así también, del impacto de especies introducidas; el crecimiento urbano y la necesidad de conservación de zonas naturales; la descripción del estado de la cuenca de Quilpué y Marga Marga; y una crítica sobre la ejecución del proyecto autopista Troncal Sur.[2]

Capítulo II: Piedras tacitas en Quilpué, de la arqueóloga Lorena Arancibia. En este trabajo, se nos brinda una definición sobre lo que es patrimonio cultural, poniendo especial atención a la definición del concepto “patrimonio arqueológico”, destacándolo como una llave para comprender los orígenes de nuestra sociedad (p. 25), así también sobre la legislación vigente, que tiene como objeto su protección y conservación. Posteriormente, se destaca en el caso de Quilpué, la presencia de las piedras tacitas, como testimonio sobre la presencia de los primeros habitantes (cazadores recolectores y agro alfareros), en el territorio. Nos ofrece una definición y descripción sobre estos bloques rocosos horadados; sus posibles formas de elaboración; su usual ubicación; la temporalidad histórica en que fueron confeccionados; su posible función (económica y/o ceremonial). Se hace referencia  a lo registrado en relación al tema, por personalidades, como: Vicuña Mackenna, José Toribio Medina y Francisco Fonck. Así también, hay una puesta en valor, del trabajo efectuado por el investigador autodidacta Gerardo Ojeda[3]. Continuando el relato, en relación a los antecedentes sobre los hallazgos más recientes realizados en la comuna.

Capítulo III: Los lavaderos de oro. Segundo trabajo de Lorena Arancibia, comprende la actividad extractiva  de oro, realizada en el Marga Marga, como una labor económica tradicional, de carácter cíclico, muy poco estudiada y que está en riesgo de desaparecer, actividad que se remonta  al período prehispánico y cuyo último antecedente, se encuentra entre las décadas de los setentas y ochentas. De igual manera, se refiere a las fuentes escritas (Armédée Frezier, Amunátegui Solar, Vicuña Mackenna y Toribio Medina) y orales, utilizadas para reconstruir su historia, así como de las investigaciones más recientes, realizadas respecto al tema. Nos pareció especialmente interesante, la información recolectada en cuanto a los modos de organización y distribución del trabajo; las herramientas, utensilios y procedimientos en faena;  y la venta de la producción artesanal.

Capítulo IV: Los primeros propietarios de la tierra, de Luis Alarcón y Brus Leguás. Ambos autores inician su trabajo, afirmando que, en América, la propiedad privada de la tierra (jurídico, económica y social) comenzó con la presencia hispana, a partir de las mercedes o cesiones territoriales, que se otorgaron, a quienes prestaron su servicio a la empresa de la conquista. (p.56). Nos hablan  y definen términos, tales como: solar o medio solar; chácara; estancia; posesión minera; encomienda; y tributo. Continúan, con la revisión de las fuentes bibliográficas referidas al Marga Marga, en las primeras etapas de la conquista, constatando que parte de este territorio, fue utilizado por Pedro de Valdivia, como estancia para cerdos, con objeto de abastecer de alimentos los lavaderos de oro; y que la cesión territorial, no fue concedida únicamente como se cree a don Rodrigo de Araya, sino a otros tres españoles más, y que no existe prueba, que alguno de ellos, hayan hecho ocupación de este territorio. También este trabajo, nos da la relevante información sobre la presencia de Joan Cadquitipay, cacique principal de Quillota, y  que es el más probable propietario de estas tierras[4]. Cadquitipay hizo venta  de ellas  en 1587, a don Julián de Landa, presbítero de Quillota, por 4 varas de paño. (p.62). También son mencionados posteriormente, los nombres de: Diego Godoy (heredero del obispo Rodrígo González); el capitán Juan de Mendoza (hermano de Julián de Landa); el litigio entre Andrés de Toro Mazote y José Díaz Neneses; La propiedad transitoria del sector por parte de la orden religiosa Los Mercedarios; y finalmente, cuando pasa a propiedad de las familias quillotanas Valencia y Araya. El trabajo continúa, con la revisión de fuentes, referidas al uso y ocupación de los terrenos de Colliguay, constatando que, en dicha bibliografía, la información es escaza y aparece de manera indirecta (p.64). Se menciona como principal documentación utilizada para este trabajo, el estudio de 1956: “Evolución de la propiedad rural en el Valle del Puangue”, de Jean Borde y Mario Góngora. Concluyendo que la ocupación y uso del lugar, estuvo principalmente asociado a la explotación  minera.

Capítulo V: Poblamiento. Marta Mastrantonio y Susana Orellana. En este trabajo, los autores  concentraron su estudio a partir del siglo XIX, acudiendo a fuentes escritas, como lo registrado por el abogado, político, escritor e historiador Benjamín Vicuña Mackenna. También se hace mención, a los censos no oficiales y oficiales realizados en ese período de tiempo, mientras que avanzado el siglo XX, hay una mayor consulta a fuentes orales o memorias de algunos vecinos. Al hacer lectura de este trabajo, se pude concluir que Quilpué era un lugar de haciendas o estancias, lo cual le dio un sello identitario marcadamente rural, con una considerable producción agrícola y ganadera. Ello se ve alterado a partir de la irrupción del ferrocarril y la instalación de la fábrica Carozzi, hecho que va generando y consolidando en forma paulatina un centro urbano, la parcelación de los fundos y el traslado e instalación en esta comuna, de habitantes provenientes de otros sectores del país.

A partir de la década de los cuarenta del siglo XX, van apareciendo una serie de fábricas, industrias y servicios asociados, como la antes mencionada: fábrica Carozzi; la fábrica de Oxígeno, la fábrica de baldosas “El Rayo”; fábrica de Jugos “Imperial”; fábricas de goma  INGOM, TONY y FAGOSA; las metalúrgicas MADEMEQ y ARMAT – MADECO; laboratorios Knop; la fábrica de bloques paneles prefabricados KPD. En la década de los setenta comienza su declive, pero en el intertanto, aparecen las poblaciones: “Augusto Carozzi”, “El esfuerzo”, “Araya”, “El sol”, Empleados municipales, Magisterio, “Patricio Lynch” y “Colinas de oro”. Algunas de ellas, surgieron por medio de la creación de Cooperativas y autoconstrucción, hecho que le va a dar a los habitantes de la comuna una intensa actividad comunitaria y barrial, que durará hasta el quiebre democrático de 1973.

En los noventas y dos mil la actividad productiva está más asociada, al desarrollo comercial a través de la instalación de grandes cadenas de supermercados, malls y la construcción privada de bloques de departamentos y condominios, lo que va a exigir una serie de inversiones en obras públicas.

Capítulo VI: Cultura y tradición, de Luis Alarcón y Joan Calventus. En este trabajo se hace una amplia revisión - considerando fuentes escritas y relatos orales -, sobre las actividades tradicionales y culturales, realizadas en la comuna entre comienzos del siglo XX y la década de los sesentas. Algunas de ellas, florecen a partir de las actividades productivas desarrolladas en relación a los fundos, como las jornadas de “Topadas” y la fiesta de la vendimia de El Belloto; otras – como la fiesta de la primavera y la semana quilpueína -, surgen en un Quilpué, que va consolidando gradualmente su carácter urbano. De igual manera, los autores nos entregan un panorama de las actividades culturales surgidas con la irrupción de los teatros y cines, a partir de 1910, tanto en el centro de la ciudad, como en el sector El Retiro y El Belloto. En cuanto a la bohemia se mencionan algunos locales, como las fuentes de soda, los bares, las hosterías y casas quintas, algunos de ellos todavía presentes. También se nos menciona los paseos campestres, los “pick- nick”, los paseos a las pozas (poza Azul, poza los saleros y poza el arenal). Continuando con un especial recuerdo del carnaval del año 1962. En cuanto a la actividad cultural, el relato está concentrado – sin profundizar mucho -, en actividades efectuadas a fines de la década de los ochentas, con las peñas folclóricas organizadas,  por algunos partidos políticos, centros culturales - se menciona el centro cultural Gronemeyer y Pablo Neruda - y el club de estudiantes.

Capítulo VII: Vida política. Susana Orellana, Julio Díaz, Pablo Mastrantonio y Raúl Rivera. Los autores comienzan este trabajo, describiendo la relación histórica de dependencia de nuestro país, y la adopción en su momento, de un modelo sustitutivo. A partir de ello,  se genera una narración histórica, político y social, marcada por algunos hitos del acontecer nacional, los cuales son complementados por relatos de memoria de algunos habitantes de Quilpué, lo que nos da una noción sobre lo que ocurría en el contexto local. Se menciona la aprobación de algunas leyes sociales, la formación de partidos políticos de masas, el sufragio femenino, el movimiento sindical, la reforma agraria. En el período comprendido entre las décadas de los sesentas y setentas, se aprecia en la narración, un mayor protagonismo de los testimonios dejados por algunos habitantes de Quilpué, por ejemplo: sobre la campaña presidencial de 1969; relatos referidos a acontecimientos ocurridos en relación a la reforma agraria; la instalación y funcionamiento de la fábrica KPD; y el escenario beligerante previo al golpe de 1973. De igual manera, se nos entrega antecedentes sobre los principales centros de reclusión política en la comuna, junto a testimonios, sobre las detenciones, torturas y desapariciones, relatos que llegan hasta 1977, para finalizar con la instauración de un nuevo régimen (legal, económico, político y social), a partir de la constitución de 1980.  

  



[1]  María Mastrantonio, Licenciada en Biologías; Pablo Mastrantonio, Técnico en Sonido; Guido Mastrantonio, Licenciado en Química.

 [2]  Recordemos que existió por ese tiempo, varias quejas sobre la construcción de dicha autopista, como también lo ocurrido con el “metro tren”.

[3]  Hay una puesta en valor respecto a la actividad realizada por  Gerardo Ojeda, personalidad que actualmente vive en Playa Acha  y está cargo La Escuela de la Piedra.

 [4] Heredadas de su padre Pedro Lebieronco, caique de Quillota y cuyas tierras llegaban hasta lo que hoy Valparaíso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pinturas Murales de Monvoisin en Quilpué

pinturas murales realizadas por Monvoisin en Quilpué. Por Juan Bragassi H. Monvoisin contribuyó con su trabajo a crear el imaginario colectivo de la nuestra República. Inicialmente vino a Chile con la finalidad de participar en la creación de una  Escuela de Pintura, que daría pié a una Academia de Bellas Artes. Dicho proyecto finalmente no fructificó por problemas de presupuesto. Establecido en Santiago de Chile, es bien recibido por autoridades de la época, la aristocracia criolla -alguno de ellos intelectuales- y connotados mercaderes que florecieron al alero de la república conservadora. La escuela de pintura, fue instalada en parte de las dependencias de la Universidad Real de San Felipe, lugar que finalmente se convirtió en el estudio particular del artista. Es allí donde se dedicó a realizar retratos por encargo, algunos de ellos de una calidad notable. Es en ese lugar donde al poco tiempo de  su...

Carlos Condell: Una Deuda Histórica de la Comuna de Quilpué

Restos del muro perimentral  de la casa de Carlos Condell. Por Juan Bragassi H. En las inmediaciones de la Estación del metro tren de Quilpué, casi a un costado de un clausurado puente, se encuentra una abandonada construcción, restos de lo que fue una casona en la cual habitó sus últimos años de vida nuestro héroe y veterano de la Guerra del Pacífico Carlos Condell de la Haza. Si se busca en Internet, se podrá comprobar la existencia de una antigua foto en blanco y negro, que nos da la idea de cómo fue esta construcción antes de sufrir su destrucción, y la placa que existió donde se recordaba la presencia de esta personalidad. En dicho lugar acudían delegacionesn civiles y militares a rendir honorers en el contexto del aniversario del combate naval de Iquique y Punta Gruesa. Homenaje cívico militar frente a la casa de Carlos Condell de la Haza. Hace algunos años, a través de la gestión de Marcelo César Villalba, director del entoinces Museo Virtual de la Guerra del P...

Antiguo Café del Libro: Recordando un pasaje de la vida nocturna y cultural de Quilpué

Por Juan Bragassi H. A mediados de los años 90's , la ciudad de Quilpué fue experimentado una serie de transformaciones que fueron modificando su paisaje y las costumbres de sus habitantes. Uno de esos hitos, fue el antiguo Café del Libro, lugar que partió como una tienda de libros usados y que acabó siendo un emblemático lugar de vida nocturna  y cultural de esta ciudad. Debo reconocer que cuando llegué a vivir a la ciudad de Quilpué - allá por el año 1996- , no me sentí atraído inmediatamente.por su paisaje, su gente y los modos de vida. Gradualmente me empezó a llamar la atención el paisaje rural que todavía conservaba la ciudad. Recuerdo la hojarasca que cubría el piso de la antigua estación de trenes, cuando estaba abierta y se podía cruzar con facilidad hacia Condell Norte, subir el puente en arco tan característico del lugar, para ver pasar el tren o para apreciar la panorámica de la ciudad desde su "cima", atravesar  la línea del tren e ir en direcc...