Por Juan Bragassi H.
Revisión del libro: “Quilpué y sus fundos”: Reconstrucción histórica oral de su patrimonio inmaterial desde 1900 a 1960.
Recordemos, que, dentro
de la producción histórica de Quilpué, vamos a encontrar, por lo general
autores autodidactas, que nos van a entregar una producción
historiográfica de carácter político –
administrativa; mientras otros, lo harán desde el ámbito literario, a través de
la crónica y el anecdotario.
Este es un trabajo de
construcción de la memoria histórica, basado en los recuerdos o en la
oralidad de 59 entrevistados,
relacionados con la actividad agrícola que se dio en la comuna entre los años
1900 y 1960. La idea es rescatar, a través de sus relatos, los modos de vida del
habitante del Quilpué rural, previo a la reforma agraria.
Los autores parten de
la premisa, de la existencia de un ciclo agrario, de auge y decadencia,
expresado en la delimitación temporal de la investigación, y que la actividad
agrícola, constituye un elemento importante en la historia social de Quilpué,
pues ello, nos habla de un modo de vivir en sociedad, elemento que constituye
un valioso ejemplo del patrimonio intangible, próximo a desaparecer, ya sea por
el paso de los años o la desaparición de los testigos. Esta publicación
responde a dicha emergencia, y está enmarcada en la rama de la historia social, donde se estudia la vida cotidiana de
la gente común.
Si bien, la manera de
estar estructurado los contenidos de este libro, responde a una investigación
de carácter cualitativo, esta estructura no obliga al lector a perderse en
intrincadas abstracciones y en términos rebuscados, hecho que permite una
lectura fluida y un contenido entendible, sin ir en detrimento de su calidad.
Es destacable el
trabajo realizado, sobre la contextualización histórica, que realizan los
autores sobre el ciclo agrario, de la cual destacamos las siguientes líneas: La
comuna de Quilpué posee un rico y prácticamente desconocido patrimonio cultural arraigado en el espacio agrario – fundos, parcelas y un
reducido espacio urbano ubicado entre la línea del ferrocarril y el troncal urbano o la actual avenida Los
Carreras. Aquí se establecieron los primeros forjadores de la actual comuna,
los que vivieron el período histórico de bonanza agrícola y ganadera, de la
cual gozó toda la zona centro del país y que simboliza el motor del desarrollo
de la comuna y la nación.
El centro de la comuna,
adquiere movimiento en torno a la estación de ferrocarril, asentándose quintas
de nobles familias - muchas de estas familias de tradicional abolengo serán
benefactores de Quilpué - además activaron la ciudad desde el comercio a través
de emporios, panaderías, mercerías - ferreterías y carnicerías, negocios que se
abastecían de la producción de los fundos: legumbres, verduras, frutas de la
temporada. Carnes, alimentos artesanales, carbón, leña, etc. – del mismo modo
de la actividad derivada de la vides que acogían los suelos de El Belloto -
chicha, vinos tintos, vinos añejos -. El intercambio comercial entre estas tres áreas productivas – fundos, ciudad y viñas -
, era intenso en los primeros 50 años del siglo XX. (p.p.11-12).
Continuando con la
revisión de esta publicación, en el
tercer capítulo , se nos entrega por
medio de los testimonios recopilados, aspectos variados sobre el paisaje, las
labores productivas, los modos de vida, costumbres y antecedentes sobre la
relaciones humanas vividas en relación a los fundos: El Rebaño; El Carmen; El
Retiro; la hijuela de Lo Miranda; el Fundo San Jorge; la Quinta Leonor; las
parcelas y viñas de El Belloto[2]. De igual manera, a partir
de estos testimonios, se nos introduce en algo que se va a desarrollar en capítulos
posteriores. Estas son, las festividades asociadas a las labores de tierra:
fiesta de la vendimia, la trilla, trabajos sociales y las ferias agrícolas.
A partir del capítulo cuarto, titulado: “Aproximación a un mundo de tradiciones de los antiguos fundos de Quilpué”, los autores se refieren a la estructura social del trabajo, aparece la figura del “mediero”; las ferias agrícolas y ganaderas; las fiestas costumbristas, como la trilla (trigo y cebada) y la vendimia; las viñas y la elaboración artesanal de chicha y vino; los mitos y las leyendas rurales[3]; los personajes populares y las tradiciones de campo (comidas y recuerdos).
[1] Se
puede establecer una suerte de trilogía de publicaciones: 2009, “Pasas por
Quilpué. Recorriendo su historia”; 2010, “Quilpué y sus fundos: Reconstrucción
histórica oral de su patrimonio inmaterial desde 1900 a 1960”; 2015, “Ciudad, memoria y patrimonio. Reflexiones
sobre el pasado y el presente de Quilpué”-
[2] También se menciona la extracción de oro en
algunos de esos sectores.
[3] Sería interesante poder realizar un texto
específico, que recopile dichos mitos y leyendas.
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| Libro Quilpué y sus fundos, publicado el 2010. |


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