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Quilpué y sus fundos


Por Juan Bragassi H.

Revisión del libro: “Quilpué y sus fundos”: Reconstrucción  histórica oral de su patrimonio inmaterial desde 1900 a 1960.


Este es un libro publicado en el año 2010, sus autores son los docentes: Esteban Romero Castro y Enzo Díaz Peralta. Con setenta y ocho páginas, es una de las primeras publicaciones en nuestra comuna, realizada por dos profesionales formados en  la academia, dentro del ámbito de  las ciencias sociales, con cierto manejo en metodología de la investigación[1].

Recordemos, que, dentro de la producción histórica de Quilpué, vamos a encontrar, por lo general autores autodidactas, que nos van a entregar una producción historiográfica  de carácter político – administrativa; mientras otros, lo harán desde el ámbito literario, a través de la crónica y el anecdotario.

Este es un trabajo de construcción de la memoria histórica, basado en los recuerdos o en la oralidad  de 59 entrevistados, relacionados con la actividad agrícola que se dio en la comuna entre los años 1900 y 1960. La idea es rescatar, a través de sus relatos, los modos de vida del habitante del Quilpué rural, previo a la reforma agraria.

Los autores parten de la premisa, de la existencia de un ciclo agrario, de auge y decadencia, expresado en la delimitación temporal de la investigación, y que la actividad agrícola, constituye un elemento importante en la historia social de Quilpué, pues ello, nos habla de un modo de vivir en sociedad, elemento que constituye un valioso ejemplo del patrimonio intangible, próximo a desaparecer, ya sea por el paso de los años o la desaparición de los testigos. Esta publicación responde a dicha emergencia, y está enmarcada en la rama de la historia  social, donde se estudia la vida cotidiana de la gente común.

Si bien, la manera de estar estructurado los contenidos de este libro, responde a una investigación de carácter cualitativo, esta estructura no obliga al lector a perderse en intrincadas abstracciones y en términos rebuscados, hecho que permite una lectura fluida y un contenido entendible, sin ir en detrimento de su calidad.

Es destacable la contextualización histórica, realizada por los autores sobre el ciclo agrario, de la cual destacamos las siguientes líneas: La comuna de Quilpué posee un rico y prácticamente desconocido  patrimonio cultural arraigado  en el espacio agrario – fundos, parcelas y un reducido espacio  urbano ubicado  entre la línea del ferrocarril  y el troncal urbano o la actual avenida Los Carreras. Aquí se establecieron los primeros forjadores de la actual comuna, los que vivieron el período histórico de bonanza agrícola y ganadera, de la cual gozó toda la zona centro del país y que simboliza el motor del desarrollo de la comuna y la nación.

El centro de la comuna, adquiere movimiento en torno a la estación de ferrocarril, asentándose quintas de nobles familias - muchas de estas familias de tradicional abolengo serán benefactores de Quilpué - además activaron la ciudad desde el comercio a través de emporios, panaderías, mercerías - ferreterías y carnicerías, negocios que se abastecían de la producción de los fundos: legumbres, verduras, frutas de la temporada. Carnes, alimentos artesanales, carbón, leña, etc. – del mismo modo de la actividad derivada de la vides que acogían los suelos de El Belloto  -  chicha, vinos tintos, vinos añejos -. El intercambio comercial  entre estas tres  áreas productivas – fundos, ciudad y viñas - , era intenso en los primeros 50 años del siglo XX. (p.p.11-12).

Continuando con la revisión de esta publicación,  en el tercer capítulo , se nos entrega  por medio de los testimonios recopilados, aspectos variados sobre el paisaje, las labores productivas, los modos de vida, costumbres y antecedentes sobre la relaciones humanas vividas en relación a los fundos: El Rebaño; El Carmen; El Retiro; la hijuela de Lo Miranda; el Fundo San Jorge; la Quinta Leonor; las parcelas y viñas de El Belloto[2]. De igual manera, a partir de estos testimonios, se nos introduce en algo que se va a desarrollar en capítulos posteriores. Estas son, las festividades asociadas a las labores de tierra: fiesta de la vendimia, la trilla, trabajos sociales y las ferias agrícolas.

A partir del capítulo cuarto, titulado: “Aproximación  a un mundo de tradiciones de los antiguos fundos de Quilpué”, los autores se refieren a la estructura social del trabajo, aparece la figura del “mediero”; las ferias agrícolas y ganaderas; las fiestas costumbristas, como la trilla (trigo y cebada) y la vendimia; las viñas y la elaboración artesanal de chicha y vino; los mitos y las leyendas rurales[3]los personajes populares y las tradiciones de campo (comidas y recuerdos).

 



[1] Se puede establecer una suerte de trilogía de publicaciones: 2009, “Pasas por Quilpué. Recorriendo su historia”; 2010, “Quilpué y sus fundos: Reconstrucción histórica oral de su patrimonio inmaterial desde 1900 a 1960”; 2015,  “Ciudad, memoria y patrimonio. Reflexiones sobre el pasado y el presente de Quilpué”-

[2]  También se menciona la extracción de oro en algunos de esos sectores.

 

[3]  Sería interesante poder realizar un texto específico, que recopile dichos mitos y leyendas.

Libro Quilpué y sus fundos, publicado el 2010.


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